martes, 19 de mayo de 2009




La Plata, Argentina, mayo 2009. Revistual Nº 8.

EL TIEMPO, EL IMPLACABLE

Las horas. Tenemos que atravesarlas como a un cuerpo.
Diego Roel

A partir de nada, siempre, penitencia del eterno comienzo
donde no hubo casa pero sí huellas, el vagante entre las
cosas, signos del otro, piedra contra los labios, lo posible respirable.
Osvaldo Ballina


La tarde es un atajo,
una zona de entendimiento
que nos mira desde la eternidad
Horacio Preler

Me divierto y hasta me olvido.
Sin embargo/ el pavor de la conciencia me somete/
y claudico.
Lara Villaro

Como cada día, abro la estufa de hierro y limpio las cenizas
de otra vida anterior.
Norma Etcheverry

Algunas veces, por un instante
la historia debería sentir compasión
y alertarnos.
Sandra Cornejo

No sabemos adónde nos llevan nuestros pasos
nos aferramos/a la pared del tiempo
pero es terrible mirar hacia atrás
y ver las caras de aquellos que has amado/desapareciendo.
Olga Edith Romero

Hasta que el ojo monótono de la luna llore en los pantanos
hasta que cese el espanto y empiece la eternidad.
Horacio Castillo


DECIR EL TIEMPO

"¿Qué es, en efecto, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé, y si trato
de explicárselo a quien me lo pregunta, no lo sé" San Agustín

“Donde no hay riesgo no puede haber escritura”.
Edmond Jabés (1912-1991)

¿Qué es el tiempo? ¿Dónde comienza? ¿Dónde termina? ¿Cómo se mide?
“Si la cotidianeidad es un modo de ser de la existencia, y a su vez, la existencia es temporeidad, entonces ese turbio fenómeno tan sólo aclarará su sentido cuando se aclare el sentido del tiempo, aspecto con mucho, hoy día no resuelto y ni siquiera propuesto”, dice Heidegger. Y realmente, cualquiera que reflexione sobre esta cuestión puede tomar rápidamente conciencia de su dificultad intrínseca. Decimos que el tiempo corre, huye y que su paso furtivo impide al presente permanecer para siempre. Decimos también que las vivencias rápidamente se hunden en el pasado donde son inalterables, sin embargo su recuerdo mismo sólo puede conservarse relativamente, merced a esa suerte de amenaza constante que es el olvido. Y esto porque, justamente, sabemos que, a escala cósmica, la duración de nuestras vidas carece totalmente de significación.
A la simbolización elemental de la experiencia del tiempo que transcurre en una existencia demasiado breve, se opone la simbolización inversa de la inmensidad del tiempo cósmico, que vuelve infatigable en los grandes ciclos de la vida, las estaciones y los días. Nos gusta creer que este tiempo lo envuelve todo y que nuestra existencia, por tanto, transcurre “en” el tiempo, metaforizando así su primacía con respecto al pensamiento, con el que pretendemos circunscribir su sentido y “abarcarlo”, pero la realidad es bien distinta y nos ofrece problemas sin solución aparente.
En primer lugar, la vida humana se presenta como una continuidad sujeta a discontinuidades, la vida humana no es una unidad que fluye, no se deja aprehender por metáforas. Entonces, ¿qué es lo que hace que una persona sea idéntica a sí misma a lo largo de toda la vida? Nada de la experiencia humana, -diría Hume-, está libre de transformación, pero el sentido común indica que debe haber algún núcleo inmutable, algo que a lo largo de toda una vida permanezca constante e invariable frente al paso del tiempo. Y esto es un Nombre propio. El ¿quién’? de una acción. Pero, ¿cuál es el soporte que hace que un nombre propio permanezca en el tiempo? ¿Cómo es que designa a un sujeto desde su nacimiento hasta su muerte? H. Arendt ha señalado justamente que responder a la cuestión ¿quién? es narrar la historia de una vida. La identidad del “Quién” es, pues, una identidad narrativa. Ya que el modo cotidiano que tenemos de decir a otros quienes somos es contando la historia de nuestra vida.
Pero, por otro lado, como han señalado oportunamente Nietzsche y Sartre, la vida humana se compone de acciones discretas que no llevan a ninguna parte, que no guardan ningún orden: el que cuenta la historia lo que hace es imponer desde afuera y retrospectivamente a los acontecimientos vividos un orden que no tenían cuando se vivieron.
La permanencia en el tiempo se hace, entonces, problemática, y parece estar condenada a flotar en esta oposición: la inmutable e inaccesible sustancia del devenir o la sucesión incoherente y fugaz de acontecimientos variables. El núcleo de la dificultad para pensar la permanencia temporal de nosotros mismos tiene, por tanto, su raíz en la imposibilidad para pensar el tiempo como algo único mientras estamos inmersos en esta doble concepción cósmica (devenir) y fenomenológica (tiempo de una vida humana). Y sin embargo, la brevedad de nuestra vida, -algo insignificante a escala cósmica- es lo único que tenemos. Es en esa fugacidad donde alcanza su verdadera magnitud cualquier cuestión importante para nosotros mismos.
¿Cómo salvar esa distancia? Paul Ricoeur buscó articular esa diferencia fijándose en el lenguaje. Una vez más, la palabra es el asidero. Su tesis es que el hombre logra escapar a esa terrible alternativa de un modo práctico: inscribiendo a través del lenguaje su experiencia íntima. Con la creación de un tercer tiempo, que es propiamente el tiempo humano, y que sería lo que llamamos el tiempo del calendario, un tiempo socialmente construido, que se sostiene en el lenguaje. Este es uno de los descubrimientos más ricos de Ricoeur, el de considerar al tiempo humano como una mediación viva entre el tiempo cósmico y el tiempo vivido. Así, el lenguaje –y en particular la narración-, permiten pensar la permanencia en el tiempo característica de la identidad personal (#).

El cine es en un cielo en el que no podemos permanecer

El cine, dice Godard, vino –en principio- a concluir con las problematizaciones del tiempo que había planteado el siglo XIX. El de la fragmentación y búsquedas desesperadas de métodos de conservación del tiempo. La fotografía primero, y el cine después: en sus rollos, el presente se repite como la monótona identidad de lo que fue. De Freud a Pasteur, de Nietzsche a Bergson, de Max a Ford, las formas de operación de la memoria y de articulación de los recuerdos y del ser aparecen como la recurrencia de un siglo preocupado por aquello que se va. El procedimiento de cortar y pegar podría devolver ilusión de continuidad (aún cuando el corte mismo es discontinuidad). El cine vino a mostrar que el buen orden de pasado presente y futuro está hecho de imágenes fragmentarias, que nuestra memoria y nuestros recuerdos operan por captura y actualización de imágenes y que el sentido se encuentra en una operación racional: el montaje. Dio racionalidad a lo que aparecía disperso. Pero en realidad, mostró también que lo que se puede hacer es alterar el orden, porque ¿quién asegura que el montaje es el correcto? De hecho, el cine de posguerra abandona el orden narrativo. Otra vez se abre el abismo del tiempo. Godard exigía “una imagen justa”, porque el cine es el lugar de una ética y una política. (Allí se juega más que una apuesta estética y expresiva. Se juega un nuevo orden de veridicción. La restitución del tiempo y la memoria).
Lo cierto es que en la pantalla todo pasa: el tiempo se muestra allí como puro devenir. Ningún punto privilegiado separa el pasado del futuro. Aún cuando el cuadro cinematográfico permanezca inmóvil, las imágenes en él acontecen como devenir. Nada concreto distingue el pasado del futuro en el presente, y el orden de las temporalidades puede confundirse haciendo inútil todo recurso narrativo y todo pedido de acción. Y porque las imágenes no son estables, son imágenes-tiempo, se revelan como duración.

El Tiempo de la música.

Como dice Schelling, “la música no está en el tiempo, pero el tiempo está en la música”. El tiempo musical es la encarnación de la esencia del tiempo, a la vez inmanente y trascendente a la música, es una revelación del “tiempo ontológico”. En principio, podemos adquirir la conciencia del transcurso del tiempo sólo por una especie de transposición en el espacio, y es, sobre todo, por el ritmo como la música se revela, compuesto por sus dos elementos esenciales: la duración y la intensidad. La duración pertenece al dominio del tiempo y la intensidad supone un espacio. La música contiene el tiempo pero, a su vez, se desprende de las limitaciones de la temporalidad y la trasciende. En la obra musical la duración es “duración interior que encierra en sí y que ella engendra”. Tributaria de la complejidad material y espiritual del hombre, en su pulsación la música despierta todo tipo de sensaciones en sus tres formas de tiempo: el tiempo del movimiento, el tiempo del pulso y la experiencia casi insensible del tiempo que se podría llamar tiempo de ser o de la existencia, un tiempo de transformaciones graduales tan lentas que no se percibe movimiento alguno, donde la conciencia está presente y alerta pero sin orientación hacia fines específicos. El tiempo de ser es la experiencia del tiempo más profunda y originaria, y en esa experiencia la idea de un tiempo de reloj que va hacia delante desaparece completamente.

Fundamentos
fundamento que habla en pulsaciones
cual un pájaro con dos notas
dos para toda una vida
repatriándose con dos notas solamente
(…)
ritmos
a fin de separarse,
de repararse
llegando al vacío del sujeto, de todo sujeto
(…)
compañeros de músicas interiores
o todavía por venir
voces de la madera
bastón de ciego
(…)(1)

En el vacío, es la Poesía : “el peso de la intensidad”
“Los poetas son unos aliados valiosísimos y su testimonio ha de estimarse en mucho, pues suelen saber de una multitud de cosas entre cielo y tierra con cuya existencia ni sueña nuestra sabiduría académica. Y en la ciencia del alma se han adelantado grandemente a nosotros, hombres vulgares, pues se nutren de fuentes que todavía no hemos abierto para la ciencia.”
Freud, en “El Delirio y los sueños en la de W. Jensen”.

“La experiencia angustiosa de la brevedad de la vida, con la muerte en el horizonte, no es una experiencia muda. Los gemidos y las quejas – afirma Paul Ricoeur- se convierten en el lenguaje bajo el modo lírico de la lamentación que moviliza todos los recursos de la composición poética”.
Para Heráclito el pasado y el futuro no son más que un sueño, y el presente, por su parte, es el límite inextenso e inconsciente entre ambos; pero tanto el tiempo como el espacio y, como ellos dos, todo lo que esta contenido en el tiempo y en el espacio, no tienen más que un ser relativo, un ser que es sólo por otro y para otro semejante a él. Esta noción de la falta de anclaje, esta intuición de la no-permanencia es lo que provoca en el poeta el acto de escribir. La escritura es producción de sentido de quién ha vislumbrado el vacío. Para que comience la poesía es necesario alcanzar la noción de pérdida, la percepción del vacío. Hablar del vértigo, de la respiración (2). La escritura como aquello que nos constituye. Heidegger argumenta: ¿es el artista el origen de la obra o es la obra lo que da origen al artista?

El Tiempo una vieja cosa calva/ un sirviente
(Haz esto o lo otro) El tema del Tiempo
y así cruzamos los fondos de
la infancia (resabio de luz entre árboles)
(…)(3)

¿Es, justamente en ese quiebre, en la clarividencia de esa especie de falla original en la que el poeta inscribe un Nombre a lo que no puede permanecer, en el intento por capturar un haz de luz que, a cada movimiento propio, se desvanece para ser en otra parte, y, más aún, en otro instante?
“No hay sino naufragio en el mare de l´essere de que habla Dante, puro vacío que sólo puede llenar otro mar, el de la poesía” (4)

(…)
entonces digo: sólo queda sumergirse
resignarse al ocaso como al tiempo
después de este río atravesaremos otro río y otro río
porque no hay desembocadura ni salida
no hay delante del camino no hay un dónde

y sumergidos naufragamos
arrastrados por los efluvios de los días
(…)(5)

“El hombre es el ser más patético de la creación y a la vez el más conmovedor porque es el único que muere y sabe que muere, es decir, que la muerte le añade la conciencia de la muerte. Somos finitos en medio de la infinitud (...)”, y esta verdad es la que resulta difícil de soportar. Pero la existencia solo adquiere espesor cuando incorpora la finitud. “Atravesar las horas”.

Toda conciencia del tiempo es conciencia de esa finitud, y por eso se dice que los escritores son los secretarios de la muerte. Pero a la vez, se escribe contra la muerte y como dice Ricoeur en su análisis del tiempo en “La señora Dalloway”, lo que mantiene el frágil equilibrio entre el tiempo mortal y el de la resolución ante la muerte es el amor por la vida, por la belleza perecedera, por la luz cambiante, la pasión por “la gota que cae” y la imperiosa necesidad de dejar registro de ello. “Así, en Diario de Paso, (la poesía) se vuelve un testimonio categórico de lo que pasa y puede pasarnos cada día, es decir: lo transitorio, contingente y ocasional; (dar) un testimonio de la finitud del ser humano, que encuentra en la excedencia de sentido y las figuraciones propias del decir poético su medida indispensable” (6).
Huéspedes precarios del instante. En la paradoja de la muerte busca el poeta la palabra exacta, la palabra para nombrar el límite con el que se enfrenta cara a cara a la “madura fatalidad de mi osamenta”, al decir de Joaquín Giannuzzi.
Y tal vez por un instante, sólo por un instante, logre distraer la certeza de la muerte: “Fue allí, al sol, en la polvareda luminosa de la playa (…), como si en esta luz y en estos colores, esta lenta vaporización de la idea de la muerte que siempre ensombrece mi vida se hubiera detenido de repente y me dejase libre” (7).

(*) Cabe acotar que esta teoría que Ricoeur desarrolla extensamente en “Tiempo y Narración” se encuentra –como él mismo lo dice- ya en la Poética de Aristóteles, prefigurada en el concepto central de intriga o trama.

(1) Henry Michaux, en “Antología Poética”, Adriana Hidalgo edit. Bs. As. 2005
(2) Marguerite Duràs, en “Escribir”, Ed. Gallimard, 1998.
(3) Susan Howe, en “La pasión del exilio”. Diez poetas norteamericanas del sigloXX.
Trad. de María Negroni. Ed. Bajo la lupa, Bs. As. 2007
(4)Horacio Castillo, en el prólogo al libro de Diego Roel, “Padre Tótem. Oscuros
umbrales de revelación”, Libros de Tierra Firme, 2004.
(5) Diego Roel, ob.cit.
(6)José Di Marco, a propósito del poemario de César Cantoni “Diario de Paso”, Edit.
Hespérides, La Plata, 2009. (En “El observador Infatigable”, Córdoba, Feb. 2009).
(7) Marguerite Duràs, en “Cuadernos de la Guerra”, Ed. Siruela, Madrid, 2008


Ricoeur, Paul. Tiempo y Narración, Vol II. Siglo XXI Editores, Madrid, 1995.
Heidegger, Martin. Introducción a la Filosofía. Ed. Cátedra. 1999.
Hernan Ulm, Filosofía y Cine. In Situ, Revista Cultural, Año II, Nº 3. Salta, Argentina.
Edgar Willems, El ritmo musical, Edit. Eudeba, Bs. As, 1993.
José Pablo Feinman, La Filosofía y el barro de la historia, Ed.Planeta, Bs. As., 2008.

Imperceptible el tiempo

En el jardín se vuelve roja
la naranja, imperceptible
el tiempo danza/en su corteza,
la rueda del molino se separa/ de la corriente de agua
pero sigue girando / y arrolla un minuto
al minuto pasado
o futuro. Distinto el tiempo
en el vórtice del fruto;
indeclinable en el cuerpo/ que refleja la muerte,
se desliza retorcido/cierra su presa
en la mente, escribe / una prueba de vida.

SALVATORE QUASIMODO (Italia, 1901-1968)

“Son los momentos en que no sé que hacer conmigo. Las chicharras rezagadas del atardecer y un perro del vecindario que llora la ausencia de sus dueños son los ruidos de una realidad “real” que rompe el encanto de la Naturaleza. Luego, el silencio cae como un manto sobre todas las cosas y todo parece volver a un orden perfecto, a una paz certera y definitiva en la cual no sé qué podría hacer conmigo mismo. Una tarde de verano perfecta para desear la muerte tanto como desear seguir andando. Los dos extremos pueden corresponderse a este escenario, las dos formas de continuación serían verdaderas.
Son breves momentos en los que siento detenerme, literalmente, en el tiempo. Paradójicamente, quedo fuera de él. Y la inmensidad de esa visión es un océano donde puedo flotar. Morir. O vivir. Es igual”. Sara Cuber



¡ A ver qué imagen haces de ti mismo con los pedazos
que recoges de tu sombra!
JAIME SABINES (México, 1926-19


No vivir en el poema sino que nos expulse a la realidad, realidad no como
construcción sino como aniquilación.
Eduardo Rezzano (La Plata, 1968)


CON VERSOS DEL DIAGONAL___________________________


En la estación hay mujeres de colores
venden frutas/galletas /gelatina.
Van golpeando el aire con sus polleras
desafiando al tiempo que se detiene
en las suelas de sus zapatos.
Pisotean lo lindo/lo deseable/
ahuyentan
la duda de su existencia.
Se dedican a pertenecer a ese puesto cada día
danzando al ritmo de lo perdurable. (*)

María Antonio (La Plata, 1979)

(*) “Urbanismos”, Edit. Hespérides, La Plata 2006.


______________________________________ Y MAS ALLA


este dolor

se llama cuchillo?
crudo invierno?
puño en la garganta?

se llama delirio?
cataratas?
viaje en sputnik?

se llama no tenerte
mi amor
no tenerte

y me corta en pedazos
me congela
me asfixia atormenta enceguece

me perro en la luna. (*)

Angel Sorkin (Córdoba, 1977)


(*) En “El día más parecido”, Antología Pan Comido, Ed. llantodemudo, Córdoba,
2008.


POETICAS DIAGONALES
LIBROS

Ediciones Hespérides presentó “Diario de Paso”, del poeta César Cantoni. El acto fue el 22 de abril en la Alianza Francesa (59-626 e/7 y 8), con palabras de Rafael Oteriño y lectura de poemas. A su vez, unos días antes y en el mismo lugar, un nuevo libro de Oteriño, había visto la luz. “En la mesa desnuda”, de Ed. Al Margen encontró en las palabras de Néstor Mux un cálido reconocimiento a su contenido y al escritor platense radicado en Mar del Plata. En ambos encuentros se dieron cita varios poetas y escritores platenses, como Horacio Castillo, Roxana Páez, Osvaldo Ballina, Norberto Antonio, Patricia Coto, Sandra Cornejo, Diego Roel, Sonia Carden, Susana Siveau, Raquel Sinelli, Cristina Sathicq, Josefina Moreau, Olga Romero, Carlos Aprea, Genoveva Arcaute, Jorge Goyeneche, entre otros.

Ediciones Al Margen presentó en abril la nueva obra de Osvaldo Ballina, “Prodigios Residuales” (“Dirás pánico dirás náusea dirás júbilo/cuando cumplida la noche retiren el velo/que me oculta la cara”).

ENCUENTROS, LECTURAS, TALLERES

En el Centro Cultural El Núcleo (6 Nº 420 e/40 y 41) se presentó “Voces de Vidas” -Poesía y memoria-, con poemas de Conti, Aiub, Santoro, Urondo, Bustos, Gelman entre otros y también de nuestros poetas platenses Néstor Mux, Inés Aprea, JM Pallaoro.

Festival Literario de Tucumán del 4 al 29 de mayo “5º Mayo de las Letras” en el Teatro Orestes Caviglia de esa capital. Gustavo Caso Rosendi es de la partida con poemas de su último libro, “Soldados” http://www.tucumanescultura.gov.ar/

Se lanzó la 2º revista rosarina - en principio virtual- EN VOZ ALTA con una nueva convocatoria a poetas. En el Blog oficial de la revista se informa la temática y las formas de participar. http://www.envozaltarevista.blogspot.com/. Por otra parte, celebramos la flamante y reciente edición en papel.

Lectura de poesía en Buenos Aires: En el Café Literario“Antonio Aliverti” ciclo 2009, que coordinan Luis Calvo y Julio Bepré, entre otros, leyó sus textos Guillermo Pilía. Fue en el Café Monserrat, San José 524, Ciudad Bs. As. Además, vale la pena destacar que la prestigiosa editorial madrileña Evohé anunció la edición de un libro de cuentos de este escritor y poeta platense. “Tren de la mañana a Talavera” es una colección de cinco relatos de tema taurino, algunos de los cuales obtuvieron importantes premios internacionales en Ecuador y en España

Con motivo de la reedición de “Fogata de ramitas y huesitos”, Roxána Páez leyó algunos poemas suyos en La Bicicletería (40 y 117).

Poca representación local/regional en el Festival de Poesía en la Feria del Libro de Buenos Aires: La programación del Festival, que incluyó a varios poetas internacionales y capitalinos, contó con una sola presencia de la aldea. Silvia Montenegro ( City Bell) participó en las mesas de lectura.

Con la coordinación de Sandra Cornejo y Marta Miranda, se prepara el IV Encuentro de Escritores, a realizarse el 4,5 y 6 de junio en la Sala Polivalente del Pasaje Dardo Rocha (calle 50 entre 6 y 7). Con la participación de Mario Trejo, Mirta Rosemberg, Rafael Oteriño, Marita Minellono, Eric Schierloh, Patricia Coto, entre otros.

Se inauguró el Taller Literario del Centro social y cultural “Olga Vázquez”, a cargo de Genoveva Arcaute, los miércoles de 17.30 a 19.30 ( 60 entre 10 y 11, La Plata).

Talleres Literarios en la Biblio “Alejo Iglesias”, a cargo de José María Pallaoro y Susana Siveau. (Biblioteca Popular Alejo iglesias calle 6 (ex12)Nº 1086 (e/ 43 y 44) Villa Elisa- te: 473-0649)

Lectura de Poesía Joven en La Enseña de las Tres Ranas, (diag. 78 e/8 y Pza. Rocha):
Cristian Molina, (Córdoba), Irina Garbatski (Rosario), José M. Barrios (Uruguay), Juan Mendoza (Bs. As), Lara Villaro, Diego Roel (La Plata). Músico invitado: Martín Raninqueo.

Algunos Blogs Amigos

http://www.azulnegrosiveau.blogspot.com/ (Susana Siveau, Villa Elisa)
http://www.leiflarsen.blogspot.com/ (María Antonia Zaragoza, Poesía en Monte Hermoso)
http://aromitorevista.blogspot.com/ (José María Pallaoro, City Bell)
http://eduardorezzano.blogspot.com/ (Eduardo Rezzano, en Madrid)

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C` EST TOUT : “Lo único real en la intemperie del tiempo es la mesa alrededor de la cual juntamos nuestras increíbles existencias”. Que la poesía nos cobije en este invierno, y si es posible cerquita del fuego. Abrazo a todos.

“La Verdad de la Poesía es la amistad de los poetas”
Amigos: Los invitamos a leer los nº anteriores del revistual platense en el blog: http://www.diagonalconverso.blogspot.com/







3 comentarios:

*******Lacónica******* dijo...

qué bueno que sigue la revista!!!!!

besos!

Analía dijo...

Gracias por esta entrega de Diagonal Converso,querida Norma.
Me dio gusto leer los textos, las frases, los poemas, una buena selección.
Mi abrazo y felicitaciones por esta tarea de difusión que llevás adelante con esfuerzo y constancia.
Analía

Anónimo dijo...

Qué bueno que están ahí!
Gracias, chicas, besoos!! Nor